Un golpe institucional contra el pueblo está en marcha

movilizacion-cfk-lawfare

Contra la pretensión de la derecha de una dictadura del partido judicial con cada vez menos maquillaje, la unidad de los de abajo, el empoderamiento de la base en los barrios y lugares de trabajo y estudio por una verdadera democracia, participativa y popular.  

La dinámica de la política argentina desafía simultáneamente la capacidad de análisis y la de reacción popular frente a los hechos. Desde Ayllu, solo disponemos de cierta capacidad de análisis para compartir humildemente con los lectores. La capacidad de reacción nos excede y depende de la disposición del pueblo a organizarse y movilizarse, digamos, en defensa propia.

El curso de los acontecimientos confirma la orientación fiscalista del gobierno en línea con las directivas del FMI que la funcionaria Kristalina Georgieva ha sintetizado en la frase “soluciones dolorosas”. Y en esa perspectiva, hay una continuidad entre Martín Guzmán, Batakis y Massa. Este acaba de recortar el presupuesto para salud, vivienda y educación. Mediante una resolución oficial redujo los fondos disponibles en $ 50.000 millones para educación, en $ 10.000 millones para salud y en $ 50.000 millones al programa Procrear. (1) En esa misma línea debe considerarse el nombramiento como viceministro de economía de Gabriel Rubinstein. La grave crisis económica y social el Gobierno pretende enfrentarla con más ataques a las grandes mayorías.

Primero fue la segmentación de los subsidios a la energía, en realidad un tarifazo presentado como un esfuerzo para establecer cierta equidad de acuerdo a los distintos niveles de consumo. Lo cierto es que centenares de miles de familias no llenaron el famoso formulario, quedando fuera de la presunta actualización. La segmentación pone el foco en el consumo hogareño, que debería de una vez por todas considerarse como derecho humano, en vez de hacerlo sobre las grandes empresas. Por otra parte, sería pertinente conocer los verdaderos costos del servicio con la obligación de las empresas de servicios públicos de abrir los libros contables.

A renglón seguido se lanzó la auditoría de los planes sociales que en su mayoría son manejados por los movimientos sociales. Imposible omitir el rol de CFK que apuntó contra aquellos planteando una auditoría y el traspaso de su manejo a los intendentes y gobernadores. Manejo que la lucha piquetera había logrado arrancarles en tanto eran utilizados por los gobiernos municipales y provinciales para comprar voluntades y reemplazar con las contraprestaciones, el trabajo registrado de los trabajadores municipales y provinciales. El anuncio del gobierno sobre las auditorías fue en seguida acompañado por una virulenta campaña estigmatizadora de los medios contra los movimientos sociales y los beneficiarios de los distintos programas. Pero de fondo, el tema no es planes sí o planes no, sino que lo que es intolerable para la derecha es que la inmensa masa de desocupados y arrojados a la pobreza y la indigencia, en lugar de aceptar su invisibilización resignadamente, ha tomado la determinación de organizarse en los barrios de forma colectiva  y de decidir en asambleas.

La destrucción del salario de los trabajadores ha hecho que el salario mínimo, vital y móvil, solo en marzo, alcanzara a cubrir apenas el 36 por ciento de la Canasta Básica Total. En verdad es muy difícil en esas condiciones, incentivar cualquier cosa parecida a la cacareada “cultura del trabajo”.  Ese declive y esa destrucción es acompañada por las burocracias sindicales que además se oponen al otorgamiento por decreto de una suma fija que amortigüe tanta inequidad. (2)

Poco y nada se habla de los jugosos subsidios del Estado a las grandes empresas capitalistas, a las patronales agropecuarias y en suma, al poder económico. Se sigue imponiendo a los trabajadores y al pueblo las “soluciones dolorosas” mientras por el contrario, al poder económico se le dispensa siempre el recurso al diálogo y al consenso. La respuesta de las corporaciones es de soberbia y de burla como la del dueño de la Anónima Federico Braun que cínicamente admitió que su modus operandi es “remarcar los precios”. En lugar de aumentar las retenciones, se tolera que las patronales del campo sigan especulando y negándose a liquidar las cosechas de granos.

El humo por los incendios del Delta del Paraná que ha afectado durante varios días al AMBA, Entre Ríos y Santa Fe, producida intencionalmente por las patronales agropecuarias, funciona como una metáfora de la soberbia y el desprecio de las clases dominantes. Constituye sin más un mensaje de guerra contra el conjunto de la sociedad.  (3)

El partido judicial, punto de lanza del golpe institucional contra el pueblo

En ese marco de extrema debilidad del gobierno que se corre cada vez más del centro a la derecha otorgando facultades especiales a un hombre del Departamento de Estado como es Sergio Massa, la derecha explícita parece no querer esperar al 2023 para implementar lo que llama “transformaciones estructurales”: reprimarizar la economía,  planchar los salarios, elevar la edad de la jubilación y privatizar los fondos previsionales, liquidar los sindicatos, legalizar la precarización y la flexibilización laboral etc. Resumiendo, retrotraernos a un régimen colonial, con muchos privilegios para pocos y sin derechos para nadie. Para ello esa derecha apura un golpe institucional donde combina el lawfare, el ataque mediático y el golpe de mercado. La misma receta que empleara contra Correa en Ecuador y contra Dilma y Lula en Brasil. Dicho lo cual no se puede descartar tampoco el recurso a la violencia tal cual sucediera en Bolivia. Cada vez queda más claro que hoy por hoy el poder judicial es el principal bastión de la reacción y la resistencia a cualquier cambio favorable a la soberanía del país y a la justicia social.

Se piense lo que se piense de la ex presidenta y actual vice Cristina Fernández de Kirchner, la misma no encuadra en los planes del establishment, por lo que representa. Y lo que representa es a las masas plebeyas del peronismo, que no están convidadas a la mesa. Las mismas siempre estarán sospechadas de conservar algo del “hecho maldito” como lo calificara John William Cooke. Por lo tanto, la derecha apura el paso escalando el juicio por los contratos de Vialidad con un alegato rimbombante a la vez que flojo de papeles. Meter presa a CFK, aún cuando faltan todavía varias instancias jurídicas que transitar, e inhabilitarla para presentarse a elecciones en 2023 sería solo el primer acto del golpe en marcha. Se equivoca quien crea que se proscribiría a una persona, a un dirigente. No, como en 1955, se proscribe a esa masa plebeya que es la única que puede poner en peligro sus planes de dominación. Y esa proscripción tiene frondosos antecedentes en la historia de nuestro país.  

 Los hechos dirán si la respuesta popular en defensa de su líder que ha comenzado a movilizarse, puede significar un punto de inflexión en el curso de la política argentina. Si será posible empalmar la defensa del estado de derecho con un programa que incluya la revisión e investigación de la deuda externa, la recuperación de la soberanía sobre nuestros recursos naturales y la redistribución equitativa de la riqueza para atender la emergencia de nuestras clases trabajadoras y de los más necesitados.  

 El FMI actúa hoy como cogobierno, mientras tanto el embajador estadounidense Marc Stanley como la jefa del Comando Sur, la generala Laura Richardson, se permiten darnos indicaciones sobre el rumbo a seguir. El primero afirmando que no hay que esperar a las elecciones del 2023 para conformar una gran coalición capaz de ejecutar sin anestesia el programa del imperialismo. La segunda advirtiendo que “el triángulo del litio se encuentra en esta región. Hay muchas cosas que esta región tiene para ofrecer”. Como observa acertadamente el ex presidente de Bolivia, Evo Morales, la posibilidad de un acuerdo soberano de cooperación entre Argentina y Bolivia para explotar e industrializar el litio en beneficio de ambas naciones, inquieta a los yanquis. Por lo demás cuando aún no ha terminado de digerir el triunfo electoral de Gustavo Petro en Colombia, se ven venir el de Lula en Brasil con lo cual estarían dadas las condiciones para revivir el Unasur o una OEA sin el imperialismo. En el contexto de la crisis disparada por la guerra entre Rusia y Ucrania, y de la creciente disputa EE.UU.- China, la Argentina no es una pieza menor que está en disputa.

Una izquierda unitaria, consecuentemente antimperialista, no puede limitarse a balconear este proceso, debe estar dispuesta a intervenir navegando en aguas tumultuosas con la brújula de un programa y una línea de acción clara.

La principal tarea de la militancia de izquierda hoy es la recomposición política, ideológica y organizativa de la clase, la unión entre la masa de trabajadores ocupados con los precarizados y los desocupados. Al mismo tiempo es necesario pensar e impulsar la lucha por la recuperación del salario mínimo, vital y móvil y  un conjunto de medidas para detener el saqueo de los grupos formadores de precios contra el bolsillo del pueblo. Un buen ejemplo es la creación de una empresa nacional de alimentos similar a la que opera en la hermana república de Bolivia, donde el Estado nacional interviene en todos los eslabones de la producción primaria. Además de apoyar a pequeños y medianos productores, la empresa pública cuenta con seis plantas de acopio para enfrentar situaciones de desabastecimientos, ocasionados por factores climáticos adversos y especulación. También interviene en la etapa de la comercialización y en la industrialización de materias primas de alimentos. Por otro lado, la distribución en todo el territorio de la república de bocas de expendio del Mercado Central permitiría al pueblo trabajador adquirir artículos de primera necesidad a precios racionales.

Contra la pretensión de la derecha de una dictadura del partido judicial con cada vez menos maquillaje, la unidad de los de abajo, el empoderamiento de la base en los barrios y lugares de trabajo y estudio por una verdadera democracia, participativa y popular.  

Facebook
Twitter
WhatsApp