Transformar lo Siniestro en Maravilloso

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Entrevista de Anahí Cao

Nuestra hipocresía logró que nuestra diestra sea la diestra de los Dioses. Entonces los Dioses, cansados de ver tanta bajeza en nuestros actos, nos dieron la espalda. Quizás, hoy  sea hora de volver a recuperar nuestras siniestras. Charlamos con Oscar Ciancio Artista Plástico. Coordinador de Voces de los Muro Taller de Mural. Integrante de la Red Argentina de Arte y Salud Mental. Integrante de la Mesa Nacional coordinadora de Practicas Comunitarias en Salud. Fundador Integrante de Arte Correo por la Salud Mental.
Integrante de ATICO Cooperativa de Trabajo en Salud Mental.

Conversaciones  con Oscar Ciancio

Por Anahí Cao

AYLLUOscar, ya que estamos dialogando de poesía y de conciencia de uno mismo, te quisiera preguntar cómo descubriste tu oficio de pintor, escultor, artista plástico.

No lo descubrí  solo. Me gusta pensar que tuve la ayuda de mis abuelos paternos, y de mis viejos. Ellos optaron por aceptar el dibujo como un tipo de terapia, descartando las represarías, las pastillas, los calmantes y los tratamientos. 

A los 5 años, yo  tenía predisposición por frecuentar la calle, y meterme en problemas. Fui autor de varios escapes de reuniones familiares, generando dolores de cabeza por la búsqueda del niño perdido.Lo único que me mantenía en casa tranquilo era dibujar.

En esa época copiaba “Paturuzito” y cuanto dibujo encontraba en libros y revistas de la época.

Mi abuelo Vicente abonaba con sus historias fantásticas que me apasionaban y me daban variados argumentos para mis dibujos. Me había instalado en un escritorio de base verde, que me trajo mi viejo, y con los materiales que me traían mis abuelos, más todo lo que aportaban los demás integrantes de la familia, tenía material para trabajar en mi primer rincón de creatividad. Era una manera de mantenerme en casa entretenido y calmado.

El único intento de centrarme en la normalidad de la época fue la decisión de mi vieja de mandarme al Colegio Salesiano “León XIII” de la calle Dorrego (intento fallido para alegría de mi abuelo anarquista y la mía).

 Entre tantas tentaciones que me brindaba la calle –vivía en la calle Amenábar, en el Barrio de Colegiales, a una cuadra del campito, con sus canchas, los desniveles del terreno, que nuestra imaginación transformaba en montañas, las vías del tren, la calesita de la estación, las locomotoras, los trenes de carga cargados de sandías y melones. Un verdadero festín era para nosotros, cuando los estibadores las dejaban caer,- en complicidad con nuestra espera- para llevarnos los trofeos del día.

El campito arrancaba en la calle Amenábar, llegaba hasta Córdoba a la altura de la Algodonera. Sus laterales eran la calle Santos Dumont y Dorrego. En su interior, la Villa de Colegiales, los Silos y el Mercado de Pulgas.

Otra tentación era  la Escondida, el juego de la barra de la esquina. Nos juntábamos, a la noche, y abarcábamos unas seis manzanas del barrio. También recuerdo los infaltables corsos de Carnaval, sus Murgas. Tradición que hasta hoy, sostenemos con mis hijas y nieta.

Ya a los 9 años era un integrante de la barra de la esquina. Cuando venían los vecinos a quejarse por mis travesuras, mi vieja –antes que nada me llamaba-. Y si yo contestaba, ella decía: no, vecina, no fue mi hijo, mi hijo está dibujando.

Entré a la Academia Nacional de Bellas Artes, donde me formé con artistas como Cesar Ariel Fioravanti, Aida Carballo, Américo Balan. Era la época en que se mudaba la Escuela de Cerrito a Barracas. Tiempo de tomas, movilizaciones y protestas. Una vez más, el sistema logró imponer su propuesta, claro, que las Iglesias de la avenida, no se tocaron.

Conocí y trabajé  con el Maestro Juan Carlos Castagnino, quien me ayudó a definir mi camino.   Recuerdo que le comenté al Maestro estoy viendo de entrar a Arquitectura. El Maestro me contestó con una sonrisa puede que llegues a ser un arquitecto con el record de ningún plano dibujado, como quien te habla.

Me di cuenta que si Castagnino no había usado ese título, era muy probable que a mí me pasara lo mismo, y decidí continuar mi Carrera en la Academia Nacional hasta terminarla.Instalamos nuestro primer taller: Taller del Sur, en Lomas de Zamora con Aida Neglia y Mauricio Schwarzman. Participé en Salones Nacionales, Internacionales, recibí premios, realizaba una muestra individual por año.

Todo parecía encaminarse en una producción estable y sostenida en el Taller. Pero los contratiempos y los tiempos trastocados, la supervivencia, las mudanzas, el descontrol, me empujaron una vez más a una vida nómade.

El eterno retorno: las nuevas mudanzas,  los nuevos vínculos. Todo como un torbellino que vuelve a instalarse. La historia de mi vida.

Esta  Pandemia me trae un tiempo de Taller más prolongado, más reducido en cuanto al espacio físico. Ahora vivo en el Barrio de Paternal, trabajo con menos cantidad de materiales poseo una salud más desgastada, pero con conservo la voluntad indeclinable de seguir caminando, pensando, sintiendo, haciendo sin orden prefijado, dejando siempre una puerta abierta para los imprevistos, el absurdo y las causalidades que siempre se van presentando en este andar…

AYLLU Oscar, aún no hemos abordado un momento muy importante: tu relación con los pacientes del Hospital Psiquiátrico Borda.

Más que una decisión fue una inquietud, alimentada por acontecimientos que fueron dejando marcas en mi cuerpo y en mi hacer. Viene de mucho tiempo atrás, de la raíz, diría. Mi abuelo Vicente Ciancio, el de las historias,  era para mí un referente: viejo anárquico, con un diagnóstico de Paranoia con delirio de persecución. No sé si en aquellos tiempos se hablaba de desmanicomializacion. Pero lo de mi abuelo era para los PSI un caso de internación, por su rebeldía y su delirio. Sin embargo, mi viejo tomó la determinación de que viviera con nosotros hasta su muerte, -me arriesgo a decir que mi viejo (n ese punto) era un adelantado a su época-. Siempre tuve una inclinación a saber qué pasaba en los Manicomios, y qué escondían esos muros. Claro tenía una mirada muy fantástica de la locura, ya que no podía entrar a verlos por mi temprana edad. Por lo tanto, mi referencia, en ese momento, era sólo mi abuelo y sus delirios.

En mi época de estudiante se hablaba de Arte y Locura. El termino Arte y Salud Mental vino después.

Cuando conocí a Aida Carballo en la Academia se definió claramente para mí que Arte y Locura iba a ser algo central en mi vida. Siempre me interesó diferenciar la locura de la psicosis, y dentro de locura, la locura siniestra real, la locura siniestra fantástica, la locura creativa y los demás limites que las separan.

Ni bien pude –antes de la mayoría de edad- empecé a visitar el Borda y frecuentar La Peña Carlos Gardel de Alfredo Moffat, a incursionar en la Psicología Social de Pichón Riviere  y otros autores.

Vinieron los tiempos de la Dictadura Cívico Militar Religiosa, y tuve que alejarme del Borda y del Barrio de Saavedra, -lugar donde vivía en ese momento. Tuve  la suerte  de irme un día antes de que vinieran a barrer la manzana y mi casa. Me fui un tiempo a Puerto Rico, visite a mi Maestro de pintura Antonio Gantes. Cuando volví, nos instalamos en Temperley, Barrio San José, en casa de mi suegro, .trabaje en zona Sur- en escuelas para adultos, en escuelas primarias de barrios carenciados, y en la escuela Euskai Echea de Llavallol. También instalamos el Taller del Sur, fundamos la SAP – Sociedad de artistas plásticos de Lomas de Zamora y el Grupo DeCcentro.

Pasado este periodo, ya con más tiempo, volví al Borda. Estuve unos años con Alberto Sava, Martin Abregu, Daniel Calvo, Carlos Moreti y tantos más del Frente de Artistas del Borda, frecuentando La Colifata, Cooperanza, y coordinando el Taller de Mural del FAB  (Frente de Artistas del Borda).

Me vinculé con el Movimiento Desmanicomializador del Melchor Romero. Fui padrino de la Agrupación Artistas “Rancho aparte” U46. Complejo penitenciario San Martin y entré a la Cooperativa de Trabajo Psicosocial “Ático” de la que sigo siendo asociado junto a mi querido amigo Alfredo Grande.

AYLLU-Oscar, abordemos ahora el significado del arte para vos, luego de transitada la experiencia.

Me acuerdo de la época del Di Tella, el bar Moderno, de la calle Maipú, el bar El Farolito, de la cortada Tres Sargentos y el bar La Giralda, de la calle Corrientes. Para mí fue una época de bohemia, cuna de la trasgresión y del arte contemporáneo en la Argentina.

Siempre pensé para vivir en este mundo de tanta confusión general, una de las herramientas más eficientes son las artes. Y me terminó de convencer Nietzsche cuando leí en sus escritos su frase sin arte la vida es un error. Pichón Riviere decía que debíamos transformar lo Siniestro en Maravilloso y Marisa Wagner, una poeta amiga del alma, que la conocí en el Borda hay que transformar la basura en belleza. Picasso afirmaba que un artista es ser político consciente de las desgarradoras, apasionadas o detestables cosas que suceden en el mundo, moldeándose completamente a su imagen. La pintura no está hecha para decorar apartamentos. Es un instrumento de guerra.

Las Artes que me interesan son las que me instalan en el caos, y me organizan en la producción, en la creatividad, en el dolor, en el placer. Que me permiten ser transgresor, ser lo más anárquico posible, desechando todo tipo de orden que venga de afuera en forma de mandato.

Cuando pienso en un taller, pienso en un espacio físico donde están mis máquinas de grabado, mis caballetes, mis trajes, mis máscaras. Pero fundamentalmente pienso en ese taller interno que te sacude, y te pone en situación, para la tarea: un taller más ligado al goce que al placer. Para mí el buen vivir es el hacer de una persona con un cuerpo abierto dispuesto a los vínculos con los otros, y dispuesto a todas las formas de penetraciones amorosas. Vivir sin limitaciones.

En las Artes como en la Vida pones a disposición tu cuerpo – individual y colectivo-. Este hacer se lleva puesta amorosamente tu propia existencia, a veces de manera lenta, otras de manera estrepitosa, un territorio donde la seguridad no existe. Así siento el hacer artístico.

Las Artes siempre marcaron presencia en mi vida: el Arte de excelencia, el e Salón, el Arte e Militancia, el Arte callejero, el Arte Popular, el Arte experimental, el Arte Comunitario.

En muchas oportunidades ciertas imágenes fueron y son anuncio de lo que vendría años después. Desde chico recuerdo las visitas a los Museos, a las Iglesias, y a la terraza del PH de Amenábar, donde mis juegos verseaban de indígenas. Claro, yo era un indígena. También jugaba al Policía y el Linyera, yo era el Linyera, ya de chico sostenía charlas con el Linyera del barrio, a pesar de que eso no le agradaba a mi vieja.

También me vestía con la ropa de mi vieja para divertir a mis primas, inspirado, pienso en las Travas de la Murga. Para mí el arte es un juego serio, como es el juego para los niñxs, algo serio.

Mis ejes éticos son la lucha Antimanicomial, la gente en Situación de Calle, la Furia Trava y  el Movimiento de Mujeres.

Oscar entiendo que has logrado una conciencia acerca de tu propia obra. Podrías decirnos cuales son los ejes centrales que has abordado.

Desde muy chico me atraían las imágenes del Carnaval, con sus trajes. Me atraían los payasos de los circos con sus movimientos grotescos, los dibujos en blanco y negro, las películas de Chaplin.

En la plástica trabajé la Pintura, el Grabado, Libro de artista, Arte Correo. En todos los casos prioricé la investigación de materiales, utilizando elementos no tradicionales. Me interesa investigar con muñecos y máscaras. He realizado presentaciones espontáneas con tinte teatral, ambientaciones –hoy difíciles de concretar por los altos costos-. Siempre me interesó la figuración, la semi-figuración, y la improvisación como técnica. En algunas oportunidades trabajo de manera seriada, por ejemplo la Serie “Las Tramas”, la Serie “Los KItamikos”, la Serie “Los que vinieron después”, entre otras.

En lo corporal arranqué con el Mimo en  la Escuela Angel Elizando y en el FAB el Taller de Mimo Martin Abreu, para después trabajar dos personajes que sigo elaborando Vicenzo, Vicenza y su empecinada maní de desterrar el binomio.

Hoy, con la Pandemia, estoy reinventando mi talle ry mi persona. No es fácil seguir en pie en este sistema encapsulado en la Ciudad Autónoma y Perversa en la que cada día que pasa se habla más de ser políticamente correcto, ilustrado, educado, y como contrapartida se acciona contra la condición humana y contra la Vida misma.

Este sistema Capitalista Colonialista y Patriarcal viene sembrando miseria en la Tierra. Abuso a la niñez, abandono a nuestros abuelos. Todos los días se suman más familias en situación de calle. Actos inhumanos en los hospitales, en los manicomios. Femicidios, Travesticidios Terricidios, Genocidio, persecución a los Pueblos Indígenas, destrucción del ecosistema.

Sueño hacer posible lo imposible. Trabajo para que los enunciados del poder, enunciaciones de las posibilidades del poder sean descartables. Me pregunto cómo trabajar lo presencial en este aislamiento, en este consumo abusivo de lo virtual. Por el momento, vengo intentando generar obra con lo que encuentro. Mi hacer está muy lejos de la belleza griega, ligada a Apolo. Mi balanza se inclina definitivamente a Dionisio, el Shiva del hinduismo. Cada acto de Creación, es primero un acto de Destrucción. Pablo Piccaso.

AYLLU Para finalizar, Oscar, considerás que el Arte posee  alguna “ función” social desde tu experiencia y reflexión.

Claro que sí. En la dictadura el Arte Correo permitió a muchos artistas sacar la obra del país denunciando las vejaciones a los derechos humanos y la desaparición forzada de personas. Me acuerdo de las fotografías contestatarias del Maestro Castagnino, con las cuales tuve la suerte de colaborar en sus estampas, y ser parte de las maniobras para concretar los envíos clandestinos fuera del país. El Arte es una excelente herramienta para la Memoria Colectiva, fíjate, las Madres de Plaza de Mayo, utilizaron a lo largo de su Historia, máscaras, siluetas, grabados, pinturas, instalaciones, los pañuelos como elemento de las instalaciones en la Plaza, los exlibris en su agenda, la fotografía social, la música, el teatro, el arte callejero, la poesía.

Los Anarquistas y la Revolución Mexicana utilizaron la Xilografías – grabados en madera- para manifestarse. En el Manicomio, el Frente de Artistas del Borda, genera obras de teatro participativo, pinturas, circo, danza. Tiene doce talleres que logran que las obras de los internados atraviesen los muros y salgan las personas internadas.

En el caso del Mundo Trans, permite a muchas Personas Trans salir de la prostitución y dedicarse a las actividades artísticas como sucede con la Compañía Teatral 7 colores.

El Arte en los Geriátricos y en los Hospitales  como acompañamiento vincular que fortalece el espíritu de las personas internadas y levanta la estima de los Profesionales, como es el caso del Clown y el Arte Terapia. En  Educación por el Arte se aplica la técnica del Arte, tanto en Primarias como Jardines y demás niveles del sistema educativo.

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