Que aparezca Lichita

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¿Cuál es el pecado de la familia Villalba que justifique la feroz persecución a que es sometida por el Estado paraguayo?

Luego del asesinato el año pasado, de las niñas argentinas Lilian Mariana y María Carmen Villalba de 11 años a manos de las fuerzas de Tareas Conjuntas del Ejército Paraguayo, se constató la desaparición de la niña Carmen Elizabeth Villalba (Lichita) de 14 en el marco del mismo operativo. Las dos niñas asesinadas son sobrinas de Carmen Villalba prisionera política, integrante del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que cumple una condena de 18 años en una cárcel de mujeres y es la mamá de Lichita.

A las niñas asesinadas se les colocaron uniformes de combate para intentar justificar su ejecución en un supuesto enfrentamiento. Ese procedimiento replica las prácticas del ejército de Colombia para justificar el asesinato de campesinos y líderes sociales, fingiendo enfrentamientos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El propio presidente del país hermano Mario Abdo Benítez en su momento anunció exultante “el duro golpe asestado al terrorismo”. En un comunicado Benítez expresó:

“Hemos tenido un operativo exitoso en contra del EPP. Luego de un enfrentamiento, dos integrantes de este grupo armado han sido abatidos. Hay un oficial herido. A todo el equipo le ratifiqué mi agradecimiento por su valentía en la lucha contra este grupo criminal. El operativo se mantiene en desarrollo en la zona. La seguridad y la paz de la población paraguaya es objetivo primordial del Estado y como Gobierno no descansamos en la lucha contra estas organizaciones criminales”.

Argumentando el riesgo del COVID, enterraron a las niñas apresuradamente y quemaron los uniformes. La familia tuvo que realizar muchas gestiones para poder desenterrarlas, y constatar las torturas y vejaciones que sufrieron. Según el testimonio de Miryan Villalba, mamá de Lilian:

 “Las niñas no murieron en medio del fuego cruzado, como en algún momento pensé, esperando que no hubieran sufrido torturas. No pasó eso. Las niñas que lograron sobrevivir a la cacería y Laura, mamá de María Carmen que las acompañaba, dijeron que ese día estaban terminando de desayunar cuando vieron que el lugar fue ocupado por los militares. Lilian estaba distraída jugando y fue llevada sin un rasguño. Empezaron los disparos y las personas comenzaron a dispersarse. María recibió un disparo, pero no fue mortal. Carmen Elizabeth recibió otro en su pantorrilla. Ella salió arrastrándose del lugar, pero a María la capturaron los militares. Llegaron a escuchar los gritos de Lilian y María Carmen pidiendo auxilio. Ya no hubo caso. También escucharon los gritos de los militares diciendo: ‘¡Regalo, regalo!’, ‘¡barrera, barrera!’.

“Con este testimonio que nos dio mi hermana Laura, que ahora está presa en la prisión de Viñas Cué, no tenemos ninguna duda de que las niñas fueron capturadas vivas, y que fueron torturadas brutalmente. Los cuerpitos de las niñas los entregaron desnudos, con muchos cortes en la piel. Por eso es que el gobierno paraguayo y todas las autoridades allá, la Fiscalía, el Juzgado, todos, se cubren para no dejar entrar al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que podría hacer una autopsia auténtica. Ellos cuestionan la filiación, la documentación de su identidad argentina, para tratar de impedir que el Gobierno argentino pueda intervenir diplomáticamente.” (1)

Recordemos

Hoy numerosas organizaciones de Derechos Humanos del continente están denunciando e interpelando al gobierno del Paraguay por estos crímenes de lesa humanidad. En Argentina, tanto del Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel cuanto la Gremial de Abogados que viene actuando intensamente en procura de hallar a Lichita vienen interpelando al gobierno de Alberto Fernández a fin de que presione a su par paraguayo a fin de que se esclarezcan estos episodios aberrantes. Recordemos que en 2010 el hijo mayor de Carmen fue asesinado en territorio argentino.

El años pasado, en vísperas de un viaje del presidente de la Argentina a Paraguay, se entregó al mismo una carta firmada por organizaciones sociales, feministas y defensoras de los derechos de la infancia que titularon: No se puede hacer “negocios” con un Estado infanticida.

Una mala noticia es la denuncia de Carmen de que se prepara un atentado contra su vida en la prisión del Buen Pastor donde cumple condena. Una buena es que a la familia Villalba el gobierno argentino le ha concedido el status de refugiados políticos.

¿Cuál es el pecado de la familia Villalba que justifique la feroz persecución a que es sometida por el Estado paraguayo? Haberse levantado junto a otros sectores del pueblo contra el corrupto y sanguinario régimen, heredero directo de la prolongada dictadura de Stroessner. Mario Abdó Benítez es hijo del secretario del dictador Alfredo Stroessner. Marito terminó sus estudios secundarios en Estados Unidos en 1989, es Sub-Teniente de Aviación de Reserva, nombrado por el Comando de Aeronáutica como Paracaidista Militar. También en EE.UU. se recibió de Licenciado en Marketing Político en la Post University. 

Carmen ha descrito en pocas palabras la injusta estructura económico social de su país. “…la economía paraguaya se sustenta en la explotación de la tierra, en la economía extractivista. Con el avance de la agricultura capitalista, de los commodities, los campesinos son desplazados, despojados de sus tierras, lo que va formando una capa bastante poderosa de pobres y de miserables alrededor de las ciudades…”

Desde la prisión Carmen ha escrito el siguiente texto:

«SILENCIOS»

Silencios

» Sangra una niña sobre un lecho lúbrico y un silencio se esconde entre los trapos. Degüellan a un muchacho en una patria y un silencio terrible cierra los campanarios, pone candados en los libros». Jorge Debravo

Lichita, mi indiecita irreverente, ¿dónde estás?

Silencios, indiferencias y claudicación no toquen a mi puerta, hoy la contienda nos necesita con la palabra, la pluma y el hacer certero de la lucha, con la mente sobria aunque el  corazón este sangrando.

¿Lichita donde estas? Que no te trague el silencio abrumador de las bestias que te hieren, buscando el tiro certero contra  la niña  insumisa que nació en cautiverio con los ojitos abiertos dando sus primeros pasos  en prisión a los 10 meses.

¿Lichita dónde estás? Desde donde estés sacúdete de tus amarres, no te des por vencida, no olvides  que para vos nunca fue opción  dejarse morir.

Indiecita guaraní no habrá montañas ni cerros que te tragué, el pueblo en lucha te arrancará desde donde estés.

El luctuoso 2 de setiembre que se llevó a Lilian Mariana y María Carmen, despliega un atronador silencio. Mientras los  indiferentes braman cómplices ante la muerte de cuerpos infantes.

En estos momentos el silencio y la indiferencia es complicidad con los enemigos del pueblo. Es aceptación pasiva de toda la criminalidad de las hordas asesinas del estado paraguayo”. (2)

Ayllu se suma a la campaña internacional “Sólo niñas”. Llamamos al lector o lectora de esta información a difundirla a sus contactos para crear una poderosa corriente de opinión y de demanda para esclarecer los crímenes del régimen paraguayo.-

(1)https://www.pagina12.com.ar/317101-infanticidio-de-estado (Claudia Korol)

(2)https://agenciaparalalibertad.org/entrega-de-la-carta-abierta-al-presidente-alberto-fernandez

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