Pandemias y el agotamiento de la Ley patriarcal –

MOISES-1

Daniel Fernández Ahumada

La Ley expuso y exigió que sea aceptada la eliminación de la Autorregulación de la vida, pero sus argumentos fueron producidos por conveniencia  para el paladar de quienes comandaban la civilización. 

Las pandemias cuestionan la eficacia de la Ley patriarcal señalando la clave organizacional de la civilización actual, su artificiosidad, sus excesos, sus límites y su definitiva ineficacia. Vaya esta conclusión anticipada a modo de hipótesis para que no quede la más remota ambigüedad en pie si el planteo fuese insuficiente o defectuoso, mejor será en todo caso que se note. Hacer un inventario en cuanto a cómo afectó la era industrial las variables vitales en el planeta es lo que evitaremos, ya que creemos que con dos señalamientos será por ahora suficiente contexto. Diremos que el 90 % de las especies vivas han desaparecido así como el 87 % de los ecosistemas.

Los llamados de alerta por parte de científicos desesperados no han sido tomados en cuenta ni siquiera por los recientes acuerdos de París referidos al cambio climático. No pareciera ceguera sino más bien sordera. Es que el patriarca desde sus orígenes comandantes de la actual civilización hizo oídos sordos a lo que no podía resolver tanto como a aquello que le reclamaba. Las culpas las repartía, los méritos retenía. La actual civilización impuso la Ley a la naturaleza biopsíquica de la especie humana, redujo la corporalidad y la sexualidad para adecuarlas al trabajo como carga, al sistema de producción intensivo ininterrumpido, basado en la propiedad privada de objetos y personas, se adueñó de la naturaleza, los animales, las plantas y todo ser vivo que se menease, de la Tierra en su conjunto bajo el mandato expreso de dominarla y someterla al servicio de las jerarquías que detentaban el poder, la riqueza, la información y los bienes culturales.

La Ley patriarcal tuvo desde sus comienzos de elaboración consciente, la necesidad de canalizar la energía propia de la naturaleza de la especie humana hacia fines ulteriores, reducirla para adecuarla al propósito preestablecido por los jerarcas para sus beneficios individuales y sectoriales, retenerla en el marco prescripto y borrar las huellas del gran artificio con el objeto de que la imposición parezca natural y lo natural parezca defectuoso y pasible de corregir y orientar, limitar y perfeccionar. La vida en su conjunto fue rediseñada a imagen y semejanza de las necesidades propias del sector dominante, sus beneficios, sus sueños y sus ideales.

Véase el Génesis, la declaración de principios, estructura y propósitos fundacional de la civilización patriarcal. La Ley expuso y exigió que sea aceptada la eliminación de la Autorregulación de la vida, pero sus argumentos fueron producidos por conveniencia  para el paladar de quienes comandaban la civilización.  La humanidad esclavizada fue señalada como portadora de designios malignos desde la juventud, una acusación infundada que aun se repite ‘científicamente’, cuyo objeto sigue siendo desresponsabilizar al Comando cargando las tintas en las acciones de los desvalidos desjerarquizados, asalariados y demás dependientes. Y así surgió que los humanos para construir sociabilidad y salir del crimen y los comportamientos aberrantes debían someterse a la Ley que los sacara del Estado de Naturaleza. Al patriarca no le gustó que la naturaleza biopsíquica humana rechazara las imposiciones y la opresión y diseñó un modelo sistemático que aún subsiste en plenitud. Este modelo, El Modelo, acaba de escorar y amenaza con hundir la vida humana y la vida en su conjunto si la humanidad no logra sacárselo de encima.

Y las pandemias qué báculo tienen que ver con esto. Un modelo que soltó su piedra fundacional y no logrará contractualizar su propia lógica endógena destructiva y autodestructiva, raspa la tierra, engulle las montañas, succiona las entrañas, envenena las aguas, arrincona a las especies que subsisten, ataca a los ecosistemas, aterroriza a los humanos amenazándolos con reemplazarlos por robótica y zenobótica, marginaliza a los humanos porque el 70% no entra en su diseño, disemina sociopatismo, enarbola la razón sociopática, mata y desaparece a quienes se oponen a su modelo o aspectos de su maravilloso modelo, genera toda clase extremadamente creativa de perversiones, crímenes y negocios con la vida, extrema el compendio de la banalidad de uso cotidiano, entretiene, retiene y educa mediante publicidad,  enferma mediante una alimentación antifisiológica en su mundo antifisiológico, y así, declama y miente para encubrir su extraordinaria incapacidad para defender y promover la vida armónica y sana.

Pandemias, incendios y guerras hubo siempre dirá el patriarca, pero no es cierto de nula certeza. Averiguando encontrarás otro modelo que fue devastado, denostado, devaluado, depreciado o simplemente censurado por el patriarcado. El modelo patriarcal ha escorado ante la aparición de varias situaciones pandémicas en los últimos años, que han recibido nombres de animales porque provinieron y se manifestaron en ese medio: la gripe aviar, la gripe porcina, la vaca loca. Esta particularidad produce un alerta al menos en quienes piensan sin prejuicios y a su vez produce el dato complementario que se necesita para lograr una posición.

El tratamiento proporcionado a los animales en las granjas, sumado al cambio obligado de alimentación y los alimentos ‘balanceados’, se constituyen en una fuente productora de pandemias. Si a este detalle le sumamos por ejemplo el cambio abrupto y agresivo del comportamiento así como la duplicación del tamaño de los mosquitos en cincuenta años, podremos notar que el accionar antropogénico es la verdadera fuente productora de pandemias, destrucción y una firme deriva hacia la extinción. No obstante, debo aclarar que el accionar atribuido a la humanidad en verdad lo produce la decisión sistémica del Comando patriarcal. Patriarca, no insistas, la humanidad no genera las políticas públicas estatales o privadas que destrozan las fuentes vitales y la naturaleza, las genera un grupo de jerarcas que la tiene sometida en su redil. Crucemos datos y preguntas. ¿La única especie que no funciona mediante la Autorregulación de la vida, la que ha generado la desaparición del 90% restante y el 87% de los ecosistemas, es tan ingenua en creer que no recibirá reacciones defensivas que provengan del entramado vital? ¿Es tan ignorante el Comando patriarcal burgués como para imaginar irreductiblemente separados a organismos complejos, órganos, células, bacterias y virus? Es hora de conclusiones definitivas.

El Comando patriarcal pastoril religioso en la antigüedad generó un modo de vida, lo perfeccionó como modelo, lo ensalzó como el del más alto grado evolutivo, el cenit de todas las torres de marfil, en la Modernidad, su mutante el soberbio burgués se consideró sabio y prudente (sapiens), hasta este hoy en el que aflora la fetidez de su ropaje amenazante, ridículo,  el incontinente de pensamiento fecal, el sociópata que comanda la deriva ruinosa de su modelo, el Aguirre de Herzog, el infante caprichoso y violento, el holgazán. La Ley se ha manifestado incapaz de defender la vida y por el contrario capaz de producir su extinción. La Ley producida por el Comando de la única especie que la adoptó para reemplazar la Autorregulación de la vida, se ha mostrado portadora de destrucción y muerte. La Ley ha mostrado que no es bienvenida en la Naturaleza porque simplemente, intenta someterla. Se ha mostrado que para garantizar la vida, la reglas naturales se autosustentan mientras que la Ley artificial creada por una especie que se cree superior a la Naturaleza, sucumbe destruyendo la vida. La Ley se ha mostrado como la antítesis de la Vida. La Vida no necesita Leyes, sino sólo reglas que la defiendan tal como es.

El Comando patriarcal quiso cambiar por Ley la naturaleza biopsíquica de la especie humana para ponerla a su servicio y lo que consiguió fue un modelo enfrentado con la Vida humana y la Vida en su conjunto. La Vida no necesita Leyes humanas para ser eficaz. La humanidad debería abolir la Ley patriarcal y su modelo de ‘vida’ si quiere alguna vez emanciparse y experimentar en qué consiste ser humanos.

Patriarcado, si de morir se trata, que no sea por vos, que no sea en vos, que sea contra vos, contra tu estéril mediocridad.-

(La ilustración de este artículo reproduce la obra de Marc Chagall: Moisés recibe las tablas de la ley)

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