Nos matan porque pueden hacerlo

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El femicidio es la expresión más atroz del sistema patriarcal

por Ana Clara Rojas

El femicidio es sin duda la expresión más atroz que este S.D.P, (Sistema de dominación Patriarcal) tiene para recordarnos la sumisión a la que debemos someternos. Éste que nos quieren hacer creer es el único modo posible de organizar la vida, cuando hay sobradas pruebas de que hubo otras formas de hacerlo, por ejemplo desde la armonía, el amparo y la colaboración mutua[1]. Pero es desde la fuerza y la jerarquía que la vida se organiza dejando de lado todo lo demás, o se lo usa como decorado, se mercantiliza la vida, y nuestros cuerpos pasan a ser un objeto de uso más. Pasamos a tener dueño; “Sos el dueño de mi corazón, Tuya por siempre, Hasta q la muerte nos separe” …

Ya nacimos en él, ya estamos acá. Ya de alguna u otra manera hemos cumplido con esos mandatos impuestos, nos hemos acostumbrado. Mediante el amor romántico nos hemos emparejado, hemos parido hijos, hemos contribuido a que la vida siga su curso. Hemos formado una familia, “la base de la sociedad”. Bien, esta podría ser la parte “linda” de la historia, la que las películas se encargan de ensalzar con violines de fondo y parejas abrazadas al calor del fuego, en la playa al anochecer.

Y después? Que pasa después? Cuando se acaba el amor, cuando se acaba la paciencia, cuando ella dice basta y se va o lo echa.

Qué pasa cuando el que decía amarte te asesina?? Porque la mayoría de los femicidios son perpetrados por parejas o ex parejas en el “domicilio conyugal”. La construcción de ese vínculo “tuya/tuyo”, esa apropiación del otre. Es la raíz, a mi modo de ver, que determina todo lo posterior.

 Lo siguiente a una ruptura debería ser un duelo, un duelo transitado con el dolor que conlleva terminar una relación que muchxs creímos era para toda la vida. Sin embargo, en el  brevísimo recorrido de lo que va del año ya van 44 casos en los que una de las partes, decidió terminar con la vida de la otra que componía ese vínculo, y no casualmente fue la que más se asemeja a esa forma de organizar la vida que mencione al inicio, aquella que se caracteriza por el uso de la fuerza, la jerarquía y el terror. Agrego ésta última categoría que es la que faltaba. Y resuenan en mí, los audios y los textos desbordados de terror que Úrsula les mandó a sus amigas.

Dirán quienes me leen: No todas las rupturas terminan en femicidios. Claramente. Pero nos ocupa hablar de las que sí. ¿Y por qué? Porque no puede seguir pasando. Porque somos un fracaso como sociedad si permitimos q ésta forma de vida siga tolerando q nos asesinen.

Entre que comencé este texto y lo terminé hubo una muerta más. No voy a redundar en que el Estado falló porque es una obviedad. Quiero poner énfasis en la necesidad de terminar con esta farsa. Sí, farsa, somos una farsa. Y que pasemos a interpretar un papel más realista, genuino, sin medias tintas, donde se le ponga nombre a las conductas violentas y misóginas. Donde haya tolerancia cero para estas actitudes. Aunque provengan del más brillante ídolo popular. Donde provoque vergüenza encubrir a un violento. Donde la empatía vaya en un solo sentido posible, la víctima.

Una frase anda circulado por ahí:

“ Todos tenemos una amiga violentada, pero nadie tiene un amigo violento… no me cierran las cuentas”

 Me parece muy clara esta descripción de la situación, no podemos seguir tolerando esto. No podemos naturalizar que esto siga pasando, no son “loquitos”. Los violentos están entre nosotrxs. No podemos hacer de cuenta q no están. No podemos ser tan hipócritas.

Nos matan porque pueden hacerlo.

 Pueden hacerlo entre otras cosas porque su fuerza física es superior.

 Nos matan  porque siempre hay cómplices.

 Nos matan porque todos saben que el tipo es un violento pero nadie hace nada.

Nos matan porque una madre va a la comisaria de la mujer en una ciudad de veinte mil personas y le dicen q no la pueden atender.

 Nos matan porque violan la perimetral y no van en cana por eso.

 Nos matan porque les avisan que fueron denunciados.

Se imaginan si fuera al revés?? Un instante nada más!!!

Si fuéramos nosotras quienes después de una ruptura no nos bancáramos que el tipo esté con otra y saliéramos a matarlos, si fuéramos nosotras quienes no le pasamos la cuota alimentaria de los hijxs? Si fuéramos nosotras quienes nos aparecemos en su laburo acosándolo? No imaginen más!!!

Cada una de ésas mujeres que pudimos imaginar estaría presa. Digo más, quizás hasta habría pena de muerte para ellas!! Y no  exagero!! Estoy absolutamente convencida y tengo sobradas razones para afirmar esto.

Así sería porque este sistema no permitiría que eso siga pasando. Pero como las muertas somos nosotras…  Así estamos.

[1] Homo Sapiens Patriarchalis Quo Vadis, Daniel Fernández Ahumada. La Luna que, 2016

La imagen destacada de este artículo pertenece a la artista plástica Mónica Trassens.


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