A Conan escuchando y con el mazo dando

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Escribe Gustavo López Pardo- Secretario de Organización del PSOE- Argentina


Sobre la crisis diplomática entre Argentina y España.

En un hecho sin precedentes en la historia diplomática moderna, España retiró en forma permanente a su embajadora en Argentina. La misma fue llamada desde Madrid y abandonó el país en la noche del domingo 19 de mayo.

En el siglo XX se registra solo un antecedente de mayor agravio hacia otro país: el asalto a la embajada de Haití por un comando del ejército argentino en 1956, en plena “Revolución Libertadora”, encabezado por el jefe de la SIDE; general Quaranta. El objetivo era capturar al general Raúl Tanco y fusilarlo en la vereda. Solo la intervención decidida de la esposa del embajador (a quien los militares propinaron el insulto de “negra de mierda”) frustró el intento, complementado con un colectivo lleno de pasajeros que no daban crédito a lo que veían.

Unamuno afirmaba que “la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo”. El presidente argentino parece no registrar lo más elemental del concepto de “relaciones diplomáticas” y de política exterior. Llamó “comunista asesino” al presidente de Colombia, quien respondió expulsando al embajador argentino en ese país. Con Chile también se registró un conflicto diplomático: “mi país ya era potencia agrícola mientras ustedes recién aprendían a comer”, expresó el embajador argentino en ese país. Para no dejar lugar a dudas el presidente argentino acusó al chileno de “empobrecedor”. Del electo tres veces presidente de Brasil, Lula Da Silva, manifestó que era “comunista y corrupto”. Al presidente de México lo trató de “ignorante”. Acusó a China de “país asesino” y luego tuvo que dar marcha atrás ya que el gigante asiático es un importante socio comercial y principal destino de las exportaciones agropecuarias argentinas.

En cuanto a las inversiones españolas, tampoco parece comprender lo que significa “seguridad jurídica”. Tomando como referencia el tercer trimestre de 2023, España es el segundo país inversor en Argentina luego de los Estados Unidos, y representa el 16% de la inversión extranjera directa, que superan los veinte mil millones de dólares: la gestión de las autopistas (peajes), petróleo, telefonía, gas, bancos, producción de hierro y acero etc. En Argentina hay más de cien empresas españolas. El comunicado de los empresarios españoles al respecto no deja lugar a dudas, ya que la actitud del presidente no contribuye a los negocios.

Su ideología le impide apreciar y comprender como se deben desenvolver las relaciones con otros países, y en el caso de España aún más, ya que la colectividad española en la Argentina es la más numerosa del mundo. Esta realidad deja patente que el presidente argentino confunde su rol institucional de representante de una Nación con el de influencer y estrella de rock. Si la lengua es el pensamiento mismo, puede deducirse lo sectario, autoritario y alienado de su pensamiento.

Curiosamente en la historia contemporánea de la politica argentina, cada vez que aparece la palabra “libertad”, la misma es tergiversada en su pureza conceptual por gobiernos golpistas y genocidad o por políticos cuyo estilo innovador en la comunicación es la crispación, el insulto ante la disidencia de su pensamiento. Su respuesta ante las demandas sociales es la represión. La tan aludida “libertad” del presidente , llega hasta la ansiedad punitiva de su ministra de seguridad (que fue perdedora absoluta de las elecciones y que públicamente llamó a votar por Días Ayuso en las elecciones autonómicas). Ya lo decía Anatole France: La ley, en su igualdad majestuosa, da a cada hombre el derecho a cenar en el Ritz y dormir debajo de un puente”. Esa parece ser la filosofía que orienta la política que impulsa el presidente argentino, agudizando aún más la pobreza, provocando despidos laborales, inyectando crispación en la sociedad e intentando silenciar toda opinión o postura diferente. Paradojas de la historia, frente a los poderosos adopta una postura de admiración y reverencia, a punto tal de permitir la instalación de bases norteamericanas en suelo argentino como en el delta del Paraná, con la vieja excusa utilizada por Nixon y heredada por López Rega de combatir el narcotráfico.
En la escalada del conflicto con España, el presidente argentino parece estar poseído por una profunda ira, a la cual, extrañamente, una parte de la sociedad argentina lo analiza como una actitud humorística en sus formas. Confundir intolerancia y agresión con humor es no percibir las consecuencias de esta actitud. Aún más grave es ignorar estas formas por parte de grandes medios de comunicación a la hora de ponderar y evaluar las mismas en relación con otros presidentes argentinos democráticos (por no hablar del silencio de los mismos medios en las dictaduras padecidas por la sociedad argentina). Es llamativo que no se insista con el consabido argumento de “estar aislado del mundo”: claramente se manifiesta una doble vara para evaluar las actitudes presidenciales. A otros (u otras) le criticaban desde su forma de vestir hasta la detestable tapa de una revista que manifestaba la soledad en viudez de la última presidenta argentina. Doble vara como una moneda (o suculentos sobres): hipocresía y displicencia.


A Pedro Sánchez lo cubrió de descalificativos: “arrogante”, “totalitario”, “calaña”, “personaje siniestro”, “cobarde”, “ridículo” entre otros. Tampoco faltó el estigma utilizado por los simpatizantes del dictador genocida español, que el argentino tomó prestado: ROJO: el senador estadounidense Mc Carthy hubiera estado orgulloso. Para rematar, manifestó que “el complejo de inferioridad lo tiene Pedro Sánchez frente a mi persona” (¿?)
Pero Sánchez no detenta el patrimonio de ser los únicos agredidos. Del Papa Francisco dijo que era “el representante del maligno en la tierra”. Se refirió al senador Lousteau, presidente de la UCR como un “torpe, mediocre y pésimo economista”, además de referirse a los radicales como “estafadores” y definir al presidente Alfonsín como “estafador”. A su actual ministra de Seguridad, en la campaña electoral la calificó de “montonera tirabombas”, que según expresa el presidente dados sus dudosos conocimientos históricos, los colocaba en los “jardines de infantes”. A la artista Lali Espósito la acusó de “robar comida a los niños pobres”. cuando el gobernador de Chubut lo criticó, festejó la comparación en las redes entre este y una persona con síndrome de Down, lo que motivó el repudio de ASDRA (Asociación Síndrome de Down de la República Argentina). Este “estilo”presidencial, lo conocen bien los diputados argentinos a los que el presidente calificó de “ratas”. Como también los gobernadores a los cuales “hay que mearlos”.
El presidente argentino cuenta por ahora con el apoyo de una fracción del sector financiero y la actitud expectante de los grandes medios. No así con el respaldo parlamentario dado lo escueto de su bloque que lo obliga a mantener continuas negociaciones con sectores afines sin hacer pública la razón de la colaboración. Cuestión que incremental y explica su violencia ya que hasta el presente no puede promulgar ninguna ley; así gobierna por “decretos de necesidad y urgencia” anticonstitucionales e ilegítimos. Su ceguera y fanatismo ideológico, debería contrastarlo con la realidad de la Nación que representa, además de ser cauteloso con sus alineamientos geopolíticos. Dados los antecedentes de la historia argentina con esos mismos posicionamientos neoliberales que tanto admira, debería tener en cuenta las consecuencias que los mismos tuvieron: dos ataques terroristas que sufrió toda la sociedad argentina.
Hasta el momento, canción de rock por medio, su más firme respaldo proviene de sus trances místicos: lo respaldan las “fuerzas del cielo” y su reflexión más profundad la hace con su perro muerto, Conan.

No es muy promisorio que estos respaldos se traduzcan en la implementación de políticas que lleven a la Argentina a un camino de convivencia normal con otros países y al desarrollo de las fuerzas productivas nacionales.

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