GUERNICA: UNA DERROTA POLÍTICA Y CULTURAL

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¿El desalojo represivo era una decisión política tomada e inamovible?  

Este Guernica es el nombre del lienzo que ilustra  la tragedia habitacional  de un pueblo agravada por la pandemia. Guernica, al mismo tiempo sirve para ocultar  las tomas de terrenos en muchas otras localidades como La Matanza, (en el Barrio Los Ceibos fueron quemadas por la policía  350 casillas)  con la misma o con  mayor saña represiva  de la bonaerense,   aunque sin la cobertura periodística de aquella. Pero Guernica, al ser la más importante es  la señal política más clara y amigable  hacia el estáblishment y su bandera de defensa de la propiedad privada y privadora. Cualquier duda la despejó Berni al subir a su helicóptero a corresponsales de TN.

El  operativo de desalojo del 29-10 es una usina permanente de preguntas y dudas que la liviandad de las  respuestas oficiales  no hacen sino crecer. ¿Por qué si “la mayoría” de los vecinos desalojados según Cuervo Larroque,  habían aceptado las propuestas del gobierno bonaerense, no hay testimonios de satisfacción por los acuerdos alcanzados pero los  que sí  pueden recogerse son los de los desalojados que vieron cómo la policía quemaba sus precarias viviendas,  pertenencias,   disparaba a la cara y a los ojos, y quedaron absolutamente en la calle, sin lugar donde dormir o fueron refugiados por vecinos solidarios? ¿Cuántos desalojados recibieron los polémicos  $50 mil que anunció el gobernador Kiciloff ? ¿Por qué si Sergio Berni dijo haber solicitado una prórroga al desalojo, el fiscal dijo que en el expediente no consta dicha solicitud? ¿Cuánto costó el ampuloso despliegue de 4000 efectivos,  helicópteros, excavadoras, reflectores, blindados, cuatriciclos,  balas de goma , dos clases de gases lacrimógenos etc.  que según el  ministro de Seguridad  estaban destinados a proteger la integridad física de las personas a desalojar (sic)? ¿ Por qué si el gobierno bonaerense es tan celoso de la ley, no se toca ni se tocarán los mil cien barrios privados que según admite el propio gobernador (colocado en  modo de cronista objetivo)   no cumplen con las normas legales, que no pagan impuestos,  y hasta se cuelgan de la luz? Con el correr de las horas posteriores a la operación de la cual Kicillof dice enorgullecerse y que según Berni se realizó según “lo planificado” , vamos tomando conocimiento de los entretelones de una trabajosa negociación, del sabotaje a la misma  desde el vamos de la intendenta Cantero. Ésta afirmó que había puesto “fiscales de su riñón” (sic)  y   que su prioridad era “velar por los 18 countries” a los cuales se destinan los terrenos desalojados. ¿El desalojo represivo era ya  una decisión política tomada inamovible?   (Ver declaraciones de la abogada María Rosario Fernández de la Gremial de Abogados en  https://portal.ejes.com/noticias/agenda-bonaerense/toma-tierras-).

Por cierto, la violencia represiva encontró un chivo expiatorio nada novedoso: las organizaciones de izquierda. Por lo tanto estuvo acompañada de una vociferante campaña maccartista avant la lettre que llega hasta el paroxismo cuando nuestro rambo de opereta las acusó de ser quienes arrojaron los gases lacrimógenos.

Norita: “De eso no se vuelve”

Algunos analistas de la realidad política señalan que fue una jornada donde perdimos todos. No es verdad. La represión en Guernica  dio a  la derecha una victoria servida en bandeja. A la  de fuera y la de dentro del F.de Todos. Ganó la onda punitivista, la mentalidad que criminaliza la pobreza, que segrega y discrimina, la más permeable al discurso hegemónico. Lo perciben con su habitual sagacidad los intendentes del conurbano que apuestan a disputar a Juntos por el Cambio el voto de las clases medias derechizadas en las elecciones de medio término del año que viene y por eso presionaron también por el  fracaso  de las negociaciones y el  desalojo ejemplarizador. Una apuesta riesgosa y cortoplacista que podrá desembocar en un éxito electoral  transitorio pero  sepulta cualquier proyecto social  progresivo y puede comprometer el propio futuro democrático del país. Hace un año el triunfo de los Fernández alentaba al interior del FdT a quienes se creían el slogan de “neoliberalismo nunca más”. El belicoso spot del ministro de seguridad marca el rumbo contrario a esas aspiraciones.  Entonces: ¿Cómo no recordar las palabras de Nora Cortiñas en el homenaje en Casa de Gobierno al Premio Nóbel Pérez Esquivel: Ni se les ocurra desalojar porque de eso no se vuelve?                  

El subsidio a las corporaciones como Techint, Roggio,  Clarín etc. la posterior  capitulación ante Vicentín, el otorgamiento de todas las demandas de los efectivos amotinados de la bonaerense que rodearon la residencia de Olivos son cuentas de un mismo collar que desemboca en Guernica. Por tanto Guernica constituye una derrota política y cultural que no afecta sólo al gobierno cada vez más habituado a las concesiones.  

El capitalismo está encerrado en sus propios paréntesis. Estos se amplían en sus estrategias mientras el poder se concentra. Dentro de este perímetro se dirimen las luchas, pero siempre en sus términos y condiciones. No hay salida real, sino la engañosa niebla de la democracia y la justicia social. Tales cosas no existen: los partidos ejercen la siempre vieja y renovada política: el neoliberalismo con su ortodoxia económica, sus teorías del derrame, su defensa a ultranza de los privilegios y de la propiedad privada. Su negación del estado mientras hacen su fortuna gracias a su vaciamiento de los que nunca serán los deudores.

Los partidos populares hacen módicos repartos pero no resuelven, nunca van contra los poderes fácticos, aún en los períodos en que tienen mayoría en ambas cámaras. Repiten  fórmulas que en determinadas coyunturas pudieron haber dado resultado. La izquierda entra en el juego eleccionario que parece ser el único que importa  cuando no en lecturas esquemáticas  de la realidad propias del  manual revolucionario de bolsillo. La canción es siempre la misma.  Se gobierna para la clase alta, la única con conciencia de clase, y para atrapar el voto de las clases medias. La clase trabajadora,  sin conciencia de sí misma, va tras quien le dé  algo o le prometa más. Cuando logra una mejora económica, comienza a pensar en ascender socialmente y hace propio el deseo de la clase dominante, abandonando  la razón de su propia existencia  que es la lucha contra la explotación. Es el enfrentamiento del capital contra los cuerpos apropiados.

Son siempre los cuerpos vapuleados, golpeados, agredidos, los únicos  que ofrecen resistencia, la única posesión de los que nada tienen, sobre los que el poder se abalanza, los marginados que solo luchan por un espacio digno, por un derecho inalienable que es el de la vida, por un pedazo de tierra a la cual tienen total derecho; un derecho básico y elemental.

¿De qué hablamos cuando hablamos de estado, país, nación? ¿Y qué cuándo decimos pueblo?

Vemos que las derechas avanzan, que aquellos que fueron votados en la esperanza de algo mejor y en la desesperanza de una realidad, que no solo no resuelve sus necesidades sino que además da como respuesta represión, mientras no pueden o no quieren enfrentarse con los privilegios, que pretenden un diálogo con los que no se puede dialogar, mientras aplasta a los ya hundidos. Cuatro mil efectivos con toda la parafernalia represiva para expulsar de un terreno fiscal en parte y en otra privado, de dudosa legalidad y posesión, es a todas luces excesivo y abusivo. A muchos de los expulsados se los persiguió hasta una distancia de cuatrocientos metros. Se utilizaron balas de goma prohibidas por ley en situación de desalojos. 

Las únicas constantes perecieran ser la persecución por el voto y la represión, en distintas escalas de acuerdo al gobierno de turno, pero siempre en respuesta al mismo poder. Se reprime a los trabajadores, a los pobres,  a los marginados, pero no hay límites a una marcha policial o a las declaraciones fascistas reivindicatorias del exterminio en tiempos de golpe de estado por parte del comandante del ejército. 

Sobre esto, las declaraciones no solo justificando las acciones, sino también aprobándolas, para cubrirse las espaldas y mostrar a la clase dominante y a la burguesía media y mediocre, que no van a tocar la propiedad privada, algo obvio de obviedad desmesurada. 

Nadie esperaba una revolución ni nada siquiera cercano, sino al menos equilibrar las fuerzas en pugna, la simple y mera aplicación de la ley, y esto es, de la constitución, no de las exigencias de la clase dominante, que hasta el momento ganó prácticamente casi todas las pulseadas. 

Guernica es una afrenta para toda aquel que sea una persona ética; pero también es una revelación: la del verdadero rostro cuando las caretas comienzan a caer.

No hay respuestas unívocas ni fórmulas infalibles a los retos de esta complicada encrucijada. Pero sí algunas reflexiones para intentar pensar estratégicamente.  No cansarnos de apelar a la racionalidad y a la empecinada lectura crítica de la realidad. Redoblar  el esfuerzo por la unidad,   que es unidad de lo diverso, que es diálogo y escucha atenta a los variados  actores sociales y es también  articulación de los distintos movimientos, colectivos y luchas que lamentablemente no pueden aún  superar  su dispersión. –

https://www.clarin.com/politica/video-spot-sergio-berni-desalojo-guernica_3_P_yyCDdZX.html

La imagen destacada pertenece al compañero Marcelo Firpo, docente y artista plástico.

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